Caminando Juntos
ideas • inspiración • innovaciónEl Don de Lenguas
¿Qué fue realmente el don de lenguas en el Nuevo Testamento y por qué cesó? Descubre el propósito bíblico de este don de señal, su naturaleza como idiomas humanos reales y cómo la suficiencia de la Palabra de Dios completa responde a la confusión contemporánea.
Las Lenguas en el Nuevo Testamento: ¿Qué Fueron y Por Qué Ya No Están?
Pocos temas generan tanta confusión en el cristianismo contemporáneo como el don de lenguas. Algunas iglesias lo presentan como la evidencia indispensable de la salvación o del llenado del Espíritu. Otras lo ignoran por completo. Nuestro deber como creyentes es ir a la Palabra y dejar que ella hable con claridad.
¿Qué Eran las Lenguas en el Nuevo Testamento?
El día de Pentecostés, en Hechos 2, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos y "comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen" (v. 4). Lo que siguió no fue balbuceo ininteligible. Los presentes — hombres de naciones diversas — escucharon el evangelio proclamado en sus propios idiomas nativos (vv. 8-11). Las lenguas de Hechos 2 eran idiomas humanos reales, conocidos, verificables.
Esta misma realidad se refleja en 1 Corintios 12-14, donde Pablo regula el uso del don en la iglesia de Corinto. El problema en Corinto no era que hablaran en un lenguaje celestial incomprensible; era que hablaban en idiomas que otros en la congregación no entendían, creando desorden. Por eso Pablo insiste en que si alguien habla en lenguas, debe haber un intérprete (1 Corintios 14:27-28). Un intérprete no descifra éxtasis; traduce un idioma.
¿Cuál Era el Propósito de las Lenguas?
El apóstol Pablo cita Isaías 28:11-12 en 1 Corintios 14:21-22 y declara: "De manera que las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos." Las lenguas tenían un propósito específico de señal, particularmente hacia Israel. A lo largo de la historia de Israel, Dios usó lenguas extranjeras como señal de juicio cuando Israel rechazaba su Palabra (Isaías 28). Ahora, en el período apostólico, las lenguas servían como señal de que Dios estaba haciendo algo nuevo — que el evangelio se extendía más allá de Israel hacia todas las naciones, y que el juicio de Dios caería sobre aquellos que lo rechazaran.
Las lenguas también autenticaban a los apóstoles y confirmaban el mensaje del evangelio en una época en que el canon del Nuevo Testamento aún no estaba completo. Hebreos 2:3-4 lo expresa con precisión: "la cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo."
¿Por Qué Ya No Están?
La Biblia misma anticipa el cese de los dones de señal. Primera de Corintios 13:8 declara: "el don de lenguas cesará." El verbo usado en el griego para "lenguas cesarán" es diferente al usado para "profecías" y "conocimiento" — sugiere un cese en sí mismo, automático, en contraste con ser "abolidas" por algo externo.
¿Cuándo? Cuando "lo perfecto" llegue (v. 10). La interpretación más sólida, dentro de un marco dispensacional y cesacionista, es que "lo perfecto" se refiere a la Palabra de Dios completa — el canon cerrado del Nuevo Testamento. Cuando la revelación especial de Dios quedó completa con el libro de Apocalipsis, la función de los dones de señal — autenticar y confirmar esa revelación — quedó cumplida.
Además, la evidencia histórica es contundente: los Padres de la Iglesia después del período apostólico no describen las lenguas como una práctica normal y continua de la iglesia. El don cumplió su propósito y cesó.
¿Qué Significa Esto Para Nosotros?
Primero, que la ausencia de lenguas en nuestra iglesia no es una señal de debilidad espiritual ni de falta del Espíritu. Todo creyente genuinamente salvo es sellado, habitado, y bautizado por el Espíritu Santo (Efesios 1:13, 1 Corintios 12:13). No necesitamos una señal para confirmar lo que la Palabra ya ha garantizado.
Segundo, que lo que se practica en muchas iglesias carismáticas hoy bajo el nombre de "lenguas" no corresponde al don del Nuevo Testamento. No son idiomas humanos verificables. No hay intérprete. No hay señal hacia incrédulos. No cumplen ninguno de los criterios bíblicos.
Tercero, que tenemos algo mejor que una señal temporal: tenemos la Palabra completa de Dios, "viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos" (Hebreos 4:12). Esa Palabra es suficiente para salvación, para santificación, y para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17).
No necesitamos buscar lo que Dios ya completó. Necesitamos obedecer lo que Él ya reveló.